1. Prehistoria
2.
Romanización
3. Edad Media
4. S. XV
5. S. XVIII
6. S. XX
1. Prehistoria

Se tienen datos científicos de presencia humana al final del Paleolítico (restos de 10.000 años de antigüedad encontrados en Zatoia). De la época neolítica encontramos multitud de monumentos megalíticos. Dada la riqueza metal de la zona y los indicios encontrados en Azpegi, se cree que conocieron la metalurgia, tradición que perduró hasta el s.XIX en la Fábrica de Municiones de Hierro.
 

2. Romanización

La romanización influyó poco en el Valle. En época romana, la calzada de “Summum Pirinaenum” Astorga-Burdeos pasa por la muga del Valle en la falda noroeste del monte Urkulu, donde elevaron una torre-trofeo “Trofaeum”, monumento que se construía para conmemorar victorias y que podría datarse entre 74 y 26 a. C., por la guerra Sertoriana o la conquista de Aquitania.
 

3. Edad Media
En la penumbra de los primeros siglos de la Edad Media queda oculta la formación del Valle de Aezkoa y sus pueblos. Antes del establecimiento de la monarquía pamplonesa en el s.IX, existía ya la comunidad del Valle de Aezkoa; la familia y linaje de los Abaurreas es de las primeras conocidas del Valle, hacia el s.VIII.

El mito guerrero (muy frecuente en casi toda la historia de Aezkoa y de los valles vecinos) más importante en el que participaron los aezkoanos es la famosa derrota de Roldán, delfín de Carlomagno, en el año 778 en Orreaga/Roncesvalles.
 
Una de las batallas más importantes fuera de las fronteras del Valle, en que participaron los aezkoanos fue la de las Navas de Tolosa en 1212, después de cuyo triunfo el Rey Sancho VII el Fuerte mejoró los Fueros de Aezkoa en 1229.
Los primeros fueron dados por Sancho el Sabio en 1169. Reconocidos, Sancho VII el Fuerte les designó además para su guardia personal.
 
4. S. XV

Entre 1423 y 1443 Aezkoa pleiteó con la Corona Navarra, y consiguió la posesión de sus puertos.

En 1462 el Valle obtuvo la hidalguía colectiva. Todos los Reyes juraron el fuero de Aezkoa, desde navarros como Juana de Albret, castellanos como Felipe II, hasta la última jura producida en 1609.

En la segunda mitad del s.XV las luchas entre agramonteses y beaumonteses trajeron consecuencias desastrosas para el Valle, pues se mantuvieron en el bando agramontés, y los beamonteses quemaron los pueblos, robaron sus bienes y ajusticiaron a mucha gente.
 

Aezkoa tuvo su capítulo brujeril en 1525 y sobre todo 1575, cuando varias aezkoanas murieron en la cárcel acusadas de brujería.
 
5. S. XVIII

Esta truncada por 3 acontecimientos:

  • Epidemia de ganado 1774-75.
    Como la epidemia de 1772 en 1774 llegó otra epidemia más grave desde Francia. Esta grave enfermedad aniquiló casi todo el ganado vacuno de Navarra, siendo el norte la zona más afectada. Pamplona cerrará sus puertas al ganado vacuno, creando hambre en la capital. La psicosis es grande y los remedios curiosos: llevar ajos machacados con vinagre en el morral; pasar por el fuego los cencerros y herramientas de los veterinarios...pero fue inútil.
  • Guerra de 1793-95, de consecuencias devastadoras, y de la que tardó mucho en recuperarse
  • Fábrica de Armas de Orbaizeta
    Se construyó en dos fases entre 1784-1789 y 1789-1794.
    Con más de 50 obreros, operarios y técnicos cualificados, el gasto de explotación y mantenimiento fue enorme, si bien llegó a fabricar 3.600 bombas anuales.
     

En el siglo XIX, prácticamente todas las guerras importantes afectaron en gran medida a la Fábrica y a todos los pueblos del Valle:

  • Guerra de la Convención
  • Guerras Carlistas

En 1873 se cierra la Fábrica, saliendo a subasta pocos años después.
Hoy en día todavía permanecen sus restos, conservándose el exterior de la Iglesia y los edificios del barrio, incluyendo el Palacio.
Un proyecto de recuperación de sus ruinas pretende garantizar su conservación y dar a conocer uno de los elementos más emblemáticos de Aezkoa.
 

6. S. XX

El siglo XX comienza con una emigración imparable que dura todo el siglo, motivada en parte por la enorme y continua pérdida económica del sector ganadero (el de mayor implante en el Valle) en la nueva macroeconomía.

Ante la crisis y la falta de alternativas, la gente se va a la ciudad, y la población disminuye drásticamente, reduciéndose a los cerca de 1000 habitantes de hoy en día.

Actualmente parece que la situación se ha estabilizado un poco, y el auge del sector turístico, la creación de un pequeño polígono industrial así como la percepción de tener una buena calidad de vida permite observar el futuro con más esperanza.